Tus labios han grabado un mapa sobre mi carne.

Tus ojos siempre piensan el infinito...

Se protegen del sol, desconfían de la Luna.

Tus dedos susurran en mi cuerpo...

marcan las líneas de una desnudez culpable,

marcan el sendero de una desnudez rebelde.

Nuestros besos son descaro...

La prudencia impuesta contuvo la sangre

pero el fuego la quemó y terminó por salir,

exhausta,

como una miel que se ha derretido

y ahora surca todos los espacios de nuestra carne entrelazada.

Eres mi lava.

Fuego puro tu piel contra la mía.

Fuego puro tus dedos clavándose en mi cuerpo.

Acotándome,

Absorbiéndome,

Quizá amándome...

 

Vuelve. Vuelve pronto. Mi corazón te espera