En mi cubículo hago lo que quiero. Soy grande y soy pequeña, no importa. No necesito entrar ni salir, no necesito escuchar ni que me escuchen. Todo huele a espacio. No existen las medidas, ni las reglas. No existen los parámetros.


Las distancias no se marcan, no hay expectativas. Simplemente se ES.

En mi cubículo todo es posible. No hay normas sino leyes naturales, no existe el “tener que” ni el “deber de” El condicional se cambia por el presente, eterno y único.

Siempre conmigo, dejándose hacer…

Sólo estoy yo, salvaje, envuelta en la desnudez de mi naturaleza injuzgable. No existe la nada porque está dentro y fuera de mi, formando el todo.


En mi cubículo soy libre. Respiro con la piel, saboreo con los ojos, acaricio mi soledad repleta. Vacío y lleno al mismo tiempo. Con mis pulmones, mis pupilas, mi corazón.

Soy YO. Me desvelo y descubro el mundo…