No fui buscándolo pero lo encontré. En una parada imprevista, escondido sin ocultarse en un camino imprevisto, en un lugar espontáneo.

El hombre que lo contempla es mi padre.
Elsabio que lo cobija es el árbol del tiempo.

Un castaño que no puede articular sonidos, ni mirar, ni tocar, ni pensar... Pero, sin embargo, vive. El árbol del tiempo me habló miles de cosas en cuestión de segundos. Todas de golpe. Se me encogió la piel, se me arañaron las pupilas, se me agachó la cabeza. Admiración. Gratitud. Enseñanza.

Es increíble darte cuenta de cómo es la naturaleza, cómo es posible la naturaleza. Cómo es posible el mundo. Cómo es posible hablar sin ser oído, entender sin preguntar, admirar sin conocer... Qué increíble...

Cerca de aquel sabio pude contemplar a dos cigüeñas que se habían quedado extrañadas al vernos salir del coche. Nos miraron y nos miraron hasta que, finalmente, mi cuerpo se les antojó demasiado cerca y echaron a volar al unísono. Seguían mirando... Durante unos instantes bailaron entre la brisa de los árboles, un saludo y una despedida desde la prudencia. Una danza efímera dedicada a quién desee ver y no sólo mirar... Cuántas cosas se pueden decir sin una sola palabra, sin tan siquiera estar cerca.

Las cigüeñas son la música del aire.Habitanen la copa de los postes abandonados. Y siempre te miran cuando pasas. Siempre te miran aunque el encuentro sea fugaz. A través de la ventanilla tu eliges devolverles la mirada. Si saludas a una cigüeña ella siempre te devolverá el saludo...Y si no la pides entonces ella te regalará un baile, ofrenda al anfitrión fugaz que ha sabido estar a la altura.

Dejé un pedazito de mí, me encomendé a ese tiempo, me regalé ese tiempo, les agradecí ese tiempo. Y el viejo castaño, retorcido de sabiduría y amor, supo acercarme al mundo... algo que necesitaba como sólo él podía saber....

El árbol del tiempo es eterno, así comotodos somos eternos. Porque aquello de lo que estamos hechos no desaparece JAMÁS.