Si, efectivamente, compañeros, estoy cansada de Madrid. Necesito un cambio. Y por eso he decidido lanzarme ya con el tema de mi doctorado en Salamanca. Estoy emocionada cual gacela en su pradera.

Y estoy deseando que las cosas se me den, que sea cierto lo que mi cuerpo me está diciendo: que ha llegado el momentode saltar hacia el cambio.Pero ya veremos....

Lo que está claro es que Madrid me satura. Madrid esuna ciudad increíble, llena de vida, pero también es una ciudad agotadora donde cada vez es más complicado alcanzar una calidad de vida (a no ser que tengas mucha pasta, claro) Pero para la gente del montón aquí lo que hay es CACAlidad de vida. Vamos, que hoy para llegar al centro (y yo vivo al5 minutosde pza Castilla) he vivido una odisea.

Mucha obrita, mucho túnel y mucha innovación en el transporte pero la realidad es que el Metro ligero tarda 15 minutos en llegar y cuando vas y te montas resulta que tarda otros 15 en hacer dos paradas porque vaa la velocidad del tren de la fresa. De hecho más que metro ligero deberían llamaro EL METRO PACHORRO. Luego en la estación de Pinar de Chamartín te quedas embriagado con esos colores y ese olor a limpio. Y claro, donde hay Glamour también hay complicación. Madre mía hasta que he llegado al andén de la línea uno... andando en plan "marcha" bajas medio kilo sin pestañear... Eso sí, mientras andas y subes, y subes y bajas, y vuelves a subir siempre puedes deleitarte contemplando diseños tipo "luces trepadoras" o "suelos para comer en ellos".

Total que cuando llegué a Chamartín sólo habían pasado 40 minutos...y, teniendo en cuenta queyo tardo 5 minutos en llegar a Chamartín en coche, pues se deduce claramente que la red de transportes de Madrid además de ofrecerte una estupenda vanguardia visual que entretiene los sentidos, también es capaz de estresar al mismísimo Sidharta. Y si al llegar a Chamartín, después de todo, siguiera sin haberse alterado, yo os juro que por narices terminaría perdiendo los papeles al observar, con impotencia, que el trenecito ha estado 15 minutos de reloj parado en el andén esperando a no se qué cosa para salir. Os juro que en esos momentos me imagino al conductor hablando con su compañero Manolo que acaba determinar su turno y quiere desahogarel enfado que tiene porque han enviado al Hermida al metro ligero en vez de a él, que tiene más antiguedad. Y mientras, no se cuantos pasajeros nos estamos cagando en la madre de alguien porque llegamos tarde. Que igual el pobre conductor ha tenido un ataque de ciática o le ha dado un apretón de estos de "o voy al baño o luego me tengo que dar un baño" pero qué queréis que os diga, el estrés lo que hace es que cuanta más prisa tienes, más piensas que todo se te retrasa porque alguien tiene muy mala leche. Con el estrés la mala suerte o los imponderables no tienen cabida...

Y vaaale, llegué super tarde también porque hacía mucho tiempo que no montaba en tren y no se por qué decidí que la parada de "Recoletos" estaba después de Chamartín. Así que cuando paró en Nuevos Ministerios yo, con toda mi prisa agobiadora y cagándome en el señor que me había dicho "si, este va a recoletos", me bajé y me planté en el andén de en frente pensando que había cogidola dirección contraria. Pero no, resulta que efectivamente iba en buena dirección, que Recoletos de toda la vida de Dios está después de Nuevos Ministerios.

Cuando me dí cuenta de mi torpeza sin límitesfíjate que risa me dio... vamos de esa risa que hace que te salga espuma por la boca. La guindita fue que al llegar por fin, dios mío por fin, a Recoletos, al pasar por los tornos de salida resulta que la maquinita me chupa el billete y un minuto después (la gente pasando y yo contando el tiempo) va y me escupe el billete a tomar por el culo. Pero claro, qué voy a decirle al de la ventanilla si encima tenía razón el hombre "perdone señorita pero el metro bus no vale para el tren"

Ais... bueno al final volví a ver la luz de la calle y, mientras me apresuraba a la reuníón, intentaba respirar todo lo que me permitía mi "lengua fuera" y disipar mi estrés en cada zancada, jeje...

Adoro Madrid, es mi ciudad y mi casa, pero ahora necesito irme porque estoy abotargada, cansada y viciada. Quiero marchar para poder echarla de menos y así regresar algún día y reconciliarme con esta ciudad, a la que amo y odio casi al mismo tiempo!!!!!!

LA VIDA ES INCREÍBLE. TODO DEPENDE DE CÓMO LA VIVAS.