Ahmed es palestino, nacido en Jordania, exiliado por el mundo y asentado en Alcobendas desde hace varios años. Imparte clases de lengua árabe y, desde hace tiempo, realiza seminarios sobre el mundo árabe y musulmán (que, para quien no lo sepa todavía, no es lo mismo)
Hoy terminamos el seminario, diploma incluído (con avestruz incluída) y nos fuimos de cena a un restaurante árabe donde hemos comido "que te cagas", pastelito de postre incluído. Me encanta la cocina árabe y esos panes que te ponen que son "pitas" tamaño plato, me hacen imaginar que estamos en alguna época antigua donde se comía de verdad y el rollo "lata, antioxidante y precocinado" aún no existía. Pero la cena me ha gustado porque entre los compañeros casi no nos conocíamos. Estábamos casi todos: la chilena observadora, la mexicana dulce, el técnico de televisióncontador de trapillos sucios de los políticos en plena jornada de reflexión (gracias compañero) el carabanchelero experto en lectura inteligente, el republicano radical a la par que dicharachero, la mujer rubia hija de alemana y con sonrisa de muñeca rusa y, por supuesto, "Améd". Se dice Ahmed, con h desde lagarganta, pero me gusta llamarle Améd en tono jocoso.
Este seminario lo encontré por casualidad, buscando (cómo si no) y me alegro infinitamente de haberlo hecho. Hoy puedo decir que me siento un poquito menos ignorante. Haberme topado con Ahmed y sus clases me ha abierto una nueva ventanita hacia la investigación para mi doctorado pero, sobretodo, ha supuesto un punto de arranque, más bien un disparador, enla búsqueda del conocimiento (que, gracias a Dios, nunca termina)
Cada vez me apasiona más el mundo árabe. Ya no sólo el idioma (que para ser autodidacta lo llevo la mar de bien, jeje) sino su historia, sus formas, su cultura, su trasfondo, su sentido, su esencia...
Ahmed es un tipo muy curioso y con él he aprendido dos cosas muy importantes este mes: La estrategia de jugar siempre a no perder y la aceptación de la ignorancia como reto en elacercamiento a la realidad de las cosas.
La ignorancia nos hace tremendamente vulnerables, especialmente en la era en la que vivimos donde la mayor trampaestá en que nos hacen creer que "sabemos". Yla realidad es que las ventanas por lasque nos asomamosal mundo, facilitadas y potenciadas con la globalización, son PROPIEDAD DE UN MERCADO que se mueve entre el ámbito privado (= dinero) y el público (= poder = dinero) Y al final resulta que para que un puñado de personas en el mundo puedan vivir como marajásel resto de seres mortales tenemos que vivir en la ignorancia.
En fin, supongo que esto sonará radical pero no me preocupa porque llegará el día en que podré demostrarlo.
Bueno coleguis de las veguis, buscadores de oro del que no se vende,la noche ya invita adormir, descansar, soñar. Así que allá voy!!!
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